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Huyo, el aire es una antorcha
y abandono.
En la noche
cuando cuelgo de las puertas
que se abren por sólo un muerto
junto al viento que se balancea en los aleros
como un simio enloquecido
obedezco al reglamento de última hora
en los lados opuestos de las puertas
para esperar que el vigilante
levante los círculos dibujados a cada lado
de mis pasos los cobardes
y abandono

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