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La corrupción no es un vicio.
Es una manera de vivir exactamente.
La máscara del corrupto
es inmóvil
resplandeciente.
La corrupta cara
la tan desesperada
rehuye de tempestades con el temor de los infiernos
reniega del odio que la nutre
adora los poderes absolutos
se disfraza de epopeya de cura de azucena
y después sonríe con anteojos muy oscuros.

Rehuye huye y rehuye del amor que no sirve camarada.
Y míralo como arde.
El fuego purifica.
“Amigo, olvida,
La corrupción no es un vicio.
Es una manera de vivir.

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